Pienso que hablo,
cuando estoy en silencio,
calla mi alma
y no puedo sentirme solo
porque el vacío
(el mayor de los altares
al sueño del desconocimiento)
está más allá del mundo,
más allá del universo conocido
más allá aún.
(Aunque no importe)
Mi alma quebranta esta soledad
tornándola en valentía.
El mar nunca cesa en su vaivén,
ese que me mece cuando me dejo llevar,
ese que entra en mis oídos y me adormece
para que me olvide de mí mismo.
Esa es la ironía del desconocimiento
(el mayor de los altares
dedicado a la soledad)
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